jueves, 23 de febrero de 2017

POR UNA MUERTE DIGNA

Éste es un artículo que podemos calificar de “duro”. Hasta no hace mucho tiempo en el cine se advertía que “esta película puede herir la sensibilidad del espectador”: Pues bien podría decir yo que este artículo puede herir la sensibilidad del lector.
He revisitado recientemente la película Mi vida es mía, protagonizada por Richard Dreyfuss. Trata de la historia de un hombre (al que da vida el mencionado actor) que está tetrapléjico. No puede hacer nada por sí mismo. Lo tienen que ayudar para todo. En definitiva, que decide que, como su vida es suya, desea que se la quiten cuanto antes y, tras mucho luchar, se le aplica la eutanasia y fallece, poniendo punto y final a una vida, la suya, que no la calificaba de tal. Es algo así como la historia de Ramón Sampedro que es la base de la película de Alejandro Amenábar Mar adentro, protagonizada por Javier Bardem.
Yo estoy a favor del protagonista de Mi vida es mía: cada uno tiene derecho a decidir sobre su propia vida. Y no es lo mismo que el suicidio, del que soy frontal enemigo. Hablo de la eutanasia en casos como el de Richard Dreyfuss en la película y de Ramón Sampedro. Situaciones en los que la vida no es vida y deciden que se les aplique una eutanasia  porque es su pasaporte a la felicidad.

Yo tengo un caso muy directo. Por eso he dicho que este artículo puede herir la sensibilidad del lector. Me refiero a mi madre, que tuvo un final indigno de su vida. Yo hubiera preferido que se hubiera muerto 10 años antes para haberse ahorrado sufrimiento y un progresivo deterioro, no ya de su enfermedad, sino de su propia dignidad como persona.
Mi madre falleció de Parkinson y de una enfermedad neurodegenerativa compatible con la enfermedad del Alzheimer. Y no era persona. Se había convertido prácticamente en un vegetal. Fue deteriorándose poco a poco. Llegó un momento en que no conocía ni a sus propios hijos. Se pasaba el día haciendo toda clases de gestos con la cara, con las manos y diciendo incoherencias o mezclando cosas del pasado con otras del presente, haciéndose sus necesidades encima, etc…
Yo conocía a la mujer fuerte que era capaz de hacer frente a todas las cosas. Una mujer con un talento excepcional para afrontar toda clase de problemas. Una madre estupenda que se partía la cara por sus hijos. Una mujer que amaba a mi padre y al que cuidaba en la enfermedad que padecía fielmente. Pero  el Parkinson y el sucedáneo de Alzheimer la habían convertido en una mujer que yo no reconocía. Y fue progresivo. Por eso yo le hubiera aplicado la eutanasia a mi madre antes de ver en lo que se había convertido.
Los médicos jugaron con ella, experimentaron con ella por ninguna de las dos enfermedades tiene cura. Le aplicaron toda clase de tratamientos, combinando los medicamentos de formas diferentes a ver si daban con la tecla. Le hicieron numerosas pruebas de medicina nuclear, como las gammagrafías, que creo que la pusieron peor de lo que estaba porque le afectaron más aún su cerebro. Creo    que tanto los tratamientos farmacológicos como las pruebas le hicieron más daño que beneficio. Yo no le hubiera mandado ninguna medicación ni hecho ninguna prueba. Creo que mi madre hubiera muerto, como es lógico, de cualquier manera, pero con mayor dignidad.
Mi padre murió de golpe, en cuestión de horas. Su muerte sí fue una muerte digna. Fue un golpe tremendo para nosotros, yo , mis hermanas y mi madre, pero lo aceptamos a lo bestia. Pero lo de mi madre fue una muerte progresiva, un deterioro continuo que yo no podía soportar. La sacaba a pasear en una silla de ruedas y era una verdadera tortura para mí ver cómo estaba, las tonterías que decía, el no reconocerme, etc… Mi madre no era mi madre. Era otro ser al que Dios, o quien fuera, había condenado a una vida que no era vida.
Yo no quiero ser ni un vegetal ni un estorbo. Y lo digo con 55 años en plenitud de mis facultades mentales. Quiero que se me aplique la eutanasia llegado el caso de verme como mi madre. Mi hermana mayor tiene el mismo miedo que tenía mi madre: no teme a la muerte, sino a la vejez, como sinónimo de enfermedad, de final, de acabamiento, de pérdida de todas las facultades, preferentemente las mentales.
Hace unos días fui al médico y vi a una mujer que llevaban entre tres personas. Babeaba, decía incongruencias, etc… Me acordé de mi madre y pensé si esa mujer querría realmente vivir de esa manera. Fue dura esa imagen y la memoria de mi madre, de la que hace pocas fechas se cumplió el octavo aniversario de su fallecimiento.
Y cada vez que tengo que ir al hospital para rehabilitación o hacerme una colonoscopia o cualquier otra prueba veo a personas que no creo que les gustase verse de la forma en que viven. Si estuvieran fuera de sí mismas decidirían probablemente verse muertas antes que malviviendo o viviendo de una forma para mí indigna.
Recuerdo que hace ya bastantes años me tuvieron que ingresar en observación en el Hospital Universitario Virgen Macarena porque había tenido una caída y me había dado un golpe en la cabeza y me tenían que mantener observado. Junto a mí había una mujer mayor que prácticamente estaba muerta. No respondía a nada, se limitaba a recibir todas las medicaciones que se le aplicaban y tenía una actitud meramente pasiva. Recuerdo que mi madre dijo: “Eso no es vida”. Y cuando mi madre cayó enferma y llegó al punto que llegó yo también decía que aquello no era vida, que era una muerte en vida, una forma de vida indigna. Y yo soy creyente, pero estoy seguro de que Dios está de mi parte porque Él, por ser mi padre, quiere lo mejor para mí y todos los míos, y creo que sabía que mi madre no podía vivir de aquella manera. Era un sufrimiento también para mis hermanas, que también tenían sus respectivas enfermedades, entre ellas, como yo, de nervios, que se agravaron por todo el tema de mi madre.
El caso es que mi madre acabó como aquella mujer del hospital de la que comentó que aquello no era vida y me dio mucha pena. Tuvo muchos conatos de muerte, pero no acababa de morir. La vida se le alargaba innecesariamente, pero los médicos la mantenían con vida creo que de forma inhumana. No era justo que alguien que había sido tan fuerte y lúcida muriese lentamente de aquella manera. Creo que todas las personas deberían hacer testamento y poner sus últimas voluntades, entre ellas, si están de acuerdo por supuesto, la eutanasia llegado el caso si se ven como estaba mi madre. Yo reconozco que tengo hecho testamento, pero no tengo escrito nada de la eutanasia, entre otras cosas porque lo de la muerte de mi madre fue muy posterior  a la escritura de mi testamento. Tengo que hacer una modificación de mi testamento y poner lo de la eutanasia en mis últimas voluntades. Aunque al final quienes deciden son los familiares  y los médicos, pero estos deberían tener la suficiente sensibilidad para aplicar la voluntad del paciente si así lo tiene escrito en el testamento o dicho en vida en los momentos de lucidez.
Es un problema ético importante del que últimamente no se habla mucho. Se habla más de otras cosas como el bullying, el mobbing, etc…, pero la eutanasia está en un segundo lugar cuando hace unos años se hablaba mucho de ella, sobre todo a raíz de la muerte de Ramón Sampedro.
La sociedad debería tener una mentalidad abierta y aplicar la eutanasia sin temor, incluso en los que casos en los que el paciente tiene plenitud de facultades mentales como Ramón Sampedro o Richard Dreyfuss en la película que he comentado al principio de este artículo. Cada uno tiene derecho a decidir sobre su propia vida cuando la situación lo requiere. No creo que las cosas tengan que llegar a los tribunales como en el caso de Richard Dreyfuss, a quien  un tribunal le concede el derecho a que le quiten la vida aplicándole la eutanasia. Creo que cada uno debe de ser libre para decidir sobre su propia vida sin más intervenciones judiciales ni nada. Insisto en que no defiendo el suicidio, que es un tema que ya he tocado en otros artículos y con el cual no estoy de acuerdo por razones que ya expliqué.
En fin: espero    que la sociedad avance porque yo no quiero verme como mi madre ningún día de mi vida, aunque me tenga que morir varios años más joven, pero con dignidad. Deseo que este artículo no haya molestado a nadie y que cada uno piense libremente lo que desea hacer con su vida. Salud y suerte.

José Cuadrado Morales

miércoles, 22 de febrero de 2017

DOCTOR COSMOS


COSAS QUE PASAN

El pasado Jueves, 9 de Febrero, en el Diario de Sevilla, apareció una noticia al menos curiosa y divertida; venía a decir que una madrugada anterior un grupos de guiris (daneses , de entre 18 y 23 años, siendo tres varones y una joven ), se les ocurrió, sería por la hora, sobre las 5 de la madrugá, y muy probablemente borrachos, nada más y nada menos, arrancar una cadena de las que rodean la Catedral, de ¡ 6 metros y ½  y de gran peso.   A esto que un taxista, se percata de lo que está sucediendo y llama al 112, el cual lo traslada al 091, quien le reitera varias veces la confirmación del lo que dice al taxista.
Así, cuando llega la policía, empieza a rastrear el ruido silencioso que provoca el arrastre de la cadena, siendo localizados los ladrones en la calle García de Vinuesa.
Es curioso pero cuando se lee la noticia en un principio, nos llevaba a creer que los presuntos “ladrones”  serían gente de aquí, cuya intención fuera la de vender chatarra…. Pues sí, los “santos nórdicos” también saben liarla, claro fuera de su país.



Antonio Gades, marido que fuera de Pepa Flores, (Marisol),  y gran bailaor, está  enterrado en la Habana, cerca de la tumba del “CHE GUEVARA, por deseo propio del difunto.


Diego.

lunes, 20 de febrero de 2017

RALENTIZAR POR PRESCRIPCION

A veces puede ser bueno ralentizar los actos cotidianos que realizamos con el fin de reducir las tensiones en que vivimos y también equilibrar nuestra actividad. Lo que me ocurrió a mi es que me encontraba tan bloqueado que fue necesario comenzar a activarme pero de una manera progresiva y continua empezando desde poco hasta alcanzar un equilibrio de actividad ralentizada que me permitiera realizar actividades que tenía paradas.
Ralentizar nuestro comportamiento en lo cotidiano debe hacerse bajo prescripción facultativa y en mi caso el no acelerarme me lo recomendó mi psicólogo. Y actualmente hago las cosas poco a poco como estoy leyendo que hacia la gente del movimiento SLOW( “lentitud”) que apareció a mediados de los 80. La finalidad de ralentizar y escoger los actos cotidianos más importantes que debemos llevar a cabo a lo largo del día es reducir la tensión o el estrés en que podemos caer si lo realizamos todo rápidamente.
Yo me doy mi tiempo para cada cosa que hago, eso si sin perder de vista que hay muchas tareas fundamentales  que debemos realizar a lo largo del día y que no podemos dejar de realizar pero si realizarlas sin prisa. Esto me permite vivir mas tranquilo al tiempo que disfruto con cada una de las cosas que hago por insignificantes que parezcan. Disfrutar del entorno en que se vive es otra de las cosas que debe hacerse sin prisa. Debemos tener tiempo para recrearnos en estas cosas que nos rodean con el fin de que lo que contemplemos nos relaje, que nos de tiempo a mirar y comprender nuestro entorno cotidiano. Para esto una de las cosas que hago es caminar despacio, por ejemplo. Otra de las cosas que hago es comer tranquilo; la comida es uno de los momentos en que más disfruto. Y así con todas las cosas que vivimos cotidianamente, otra de las cuales puede ser también asearnos. Ralentizar y disfrutar con cada una de las tareas que realizamos en el día a día.

 Jesús   

viernes, 17 de febrero de 2017

LA MEDICACIÓN

Hoy voy a tocar un tema de los más delicados de la salud mental: la medicación. Yo tengo problemas de nervios desde hace muchísimos años, desde que era un niño. Mis padres me llevaron a un neuropsiquiatra que trataba a mi padre cuando tenía sólo 7 años.
Al principio yo no quería tomar en absoluto ninguna medicación. Leía los prospectos y me daban mucho miedo las medicinas por el tema de los efectos secundarios. Eran interminables. Estaban clasificados según su naturaleza y me afectaban enormemente y no quería tomar medicinas, adaptadas a mi edad, claro.
Los psiquiatras insistían claramente en que no leyera los prospectos. Que los prospectos eran meras indicaciones, que no tenía por qué padecer los efectos que se detallaban en el papel.
Pasaban los años y seguía sin tomar medicación por culpa de los posibles efectos secundarios. Y todo fue hasta que toqué fondo, estaba muy mal y me ingresaron en la Unidad de Psiquiatría del Hospital Universitario Virgen Macarena. El ingreso estuvo justificado parcialmente por la ruptura con  una mujer con la que vivía que me afectó mucho y empeoró mi estado depresivo y mis problemas viejos de ansiedad.

Entonces decidí (ya era mayor) no leer los prospectos y tomarme la medicación. No dejarme influenciar por lo que ponía el papel y tirar hacia delante. Estaba cansado de llorar y tenía que dar un giro radical a mi vida. Pensé que el punto de inflexión podía ser la toma de los medicamentos. Me puse mejor. Ya no podía llorar porque los medicamentos me lo impedían. Ya no dormía en el suelo como me pasaba muchas veces cuando estaba en estado depresivo. Tenía más ilusión por hacer cosas. Se redujo bastante mi nivel de ansiedad y mi grado de angustia. Y todo debido a las pastillas. Éstas no curan, pero alivian los síntomas. Mis psiquiatras estaban cansados de decírmelo, pero yo no les hacía caso. Pero en el Hospital decidí que había llegado el momento de dar un giro a mi vida y tomarme la medicación y, literalmente, que fuera lo que Dios quisiera.
Al salir del Hospital seguí sin leer los prospectos y tomándome las medicinas. Empeñé mi palabra de honor con el psiquiatra que me trató en el Hospital. Me fue bien. Y tenía algunos de los efectos secundarios que decían los prospectos que yo había leído antes, pero seguí tomándome lo que me habían recetado. Tenía que dar una oportunidad a estos medicamentos, como se la había dado a otros medicamentos que también tenían efectos secundarios. Hasta una simple aspirina tiene efectos secundarios y no se le tiene tanto miedo.
Me sentí feliz al notarme mejor, a pesar de los efectos secundarios. Reconozco que pasé momentos muy malos: la somnolencia, el sueño literal, el quedarme dormido en cualquier sitio, el temblor, los sudores y tantos efectos me agobiaban, pero ponía en la balanza los beneficios y los perjuicios y ganaban los beneficios. Apliqué este simple ejemplo para seguir adelante con los medicamentos.
Ahora, cuando me hacen los cambios de medicación, no leo los prospectos. Tampoco los tiro por si los necesito en algún momento. Pero es que tampoco leo los prospectos de otros medicamentos de otras enfermedades que padezco. Antes leía obsesivamente los prospectos y ahora paso radicalmente de ellos. He cambiado totalmente de postura y confío más en los distintos profesionales que me tratan. Tengo más confianza en mí mismo y eso influye enormemente a la hora de no leer los prospectos.
El tema de los prospectos afecta a multitud de pacientes con problemas de salud mental. Lo veo en la Ura Macarena cuando hablamos del tema y sale ese miedo a los efectos secundarios, entre otras cosas porque afecta a la vida sexual, las alteraciones hormonales y otros temas que son especialmente delicados.
Una antigua enfermera de la Ura decía literalmente que teníamos que tomar la medicación como si fuera nuestra segunda comida. Y recuerdo una película titulada Mister Jones, protagonizada por Lena Olin y Richard Gere, en la que Lena era una psiquiatra que le decía a Gere que su problema psiquiátrico se arreglaba con dos cosas: con cariño y con medicación que procuraba resolver las alteraciones químicas que tenía su organismo. Esto siempre me ha llamado la atención y muchas veces, cuando me tomo las pastillas, recuerdo la escena en que la psiquiatra hace ese comentario. Y es cierto: las alteraciones químicas del cerebro de los enfermos mentales provocan enfermedades y se curan con medicamentos, como pasa con cualquier otra enfermedad. Los problemas nerviosos no son una excepción. Y la industria farmacéutica invierte mucho dinero en la investigación de nuevos medicamentos para las enfermedades mentales porque son muchos los pacientes y le compensa la inversión. Naturalmente después los beneficios son enormes.
Las pastillas son vitales para la calidad de vida de los pacientes con problemas de salud mental. Y ya no me asombra decir esto porque llevo tomando con regularidad fiel medicamentos de nervios desde hace 8 años cuando me ingresaron por primera y única vez.
Poco a poco, y dada la evolución rápida de los medicamentos de nervios, va superándose este estigma de las enfermedades mentales. Ya no hay tanto miedo a decir que se toman pastillitas de nervios. Poco a poco se van integrando en la vida cotidiana y se toman como quienes toman medicamentos para otras enfermedades.
Hace unos días, viendo la telenovela que ya he comentado aquí El secreto de Puente Viejo, un psiquiatra hizo un comentario que habla del estigma que ha tenido siempre la enfermedad mental. Comentaba el psiquiatra que todo el mundo entendía que se curase un brazo roto, pero que pocos entendían que se tratase una enfermedad mental porque consideraban que era algo muy raro. Y la serie está ambientada en el año 1924, es decir, hace casi un siglo. Hemos avanzado mucho y las cosas han cambiado y ya no hay tanto miedo a decir que vamos al psicólogo o al psiquiatra o decir que estamos tomando medicinas para los nervios.
Yo actualmente estoy tomando un tratamiento que cada vez tiene menos efectos secundarios, bien porque ya me he acostumbrado o bien porque los medicamentos han evolucionado y objetivamente no tienen los efectos que tenían antes.
Estoy tomando un antipsicótico, no porque tenga problemas de psicosis o esquizofrenia, sino porque según me ha comentado el psiquiatra los antipsicóticos se han demostrado que son eficaces en ciertos trastornos depresivos. Y así ha sido. Se trata de Ziprasidona 40 miligramos, una cápsula por la mañana. Al principio lo pasaba fatal porque me quedaba dormido en cualquier sitio. Se me pasaban las paradas del autobús, me quedaba dormido en los bares leyendo la prensa, etc… Pero con el paso de los meses los efectos se han ido disipando y ahora me encuentro francamente bien con esta pastilla.
También tomo un antidepresivo llamado Escitalopran de 30 miligramos. Lo normal es tomarlo de 20, pero debido a mi problema es más eficaz con una dosis más alta. Mi problema es el TOC, es decir, el Trastorno Obsesivo Compulsivo. Me cuesta mucho bregar con esta enfermedad, lo paso francamente mal, pero voy mejorando, con una lentitud exasperante, pero lo que está claro es que no voy a peor con la enfermedad.
Tomo igualmente otro antidepresivo llamado Mirtazapina de 15 miligramos. Tomo, como el Escitalopran, una sola pastilla. Si el Escitalopran es por la mañana la Mirtazapina es por la noche. Así estoy todo el día controlado. La Mirtazapina tiene una cosa buena también añadida según me comentó uno de mis psiquiatras: que tienen efectos sedantes y ayuda a dormir, por eso se toma por la noche. Me va muy bien con la Mirtazapina.
Tomo también Clorazepato Dipotásico, el más conocido como Tranxilium, de 10 miligramos por la mañana y de 15 miligramos por la noche para que me ayude también a dormir. Todo el mundo conoce el Tranxilium y es muy eficaz. Me produce un poco de sueño de día, pero sus beneficios son mayores.
Tomo también Alprazolan de 1 miligramo por la noche, para controlar mis niveles de ansiedad y que me ayude a dormir. Llevo tomándolo mucho tiempo porque, por razones que desconozco, nunca me ha dado miedo tomar los ansiolíticos, a pesar de las cosas que ponían los prospectos. No sé por qué.
 Tomo también por la noche Lormetazepan de 2 miligramos, que es un hipnótico para producir sueño. Dura su eficacia para hacer efectos dos horas después de tomarse y puede garantizar hasta 8 horas de sueño. Yo, sinceramente, duermo poco. 4 o 5 horas como mucho. Eso hace que muchas veces me quede dormido de día en un bar desayunando como me ha pasado hoy mismo o en casa cuando estoy viendo la televisión. No pasa nada. Tampoco es una tragedia. Otras personas tienen otros problemas. Yo tengo el del sueño. Reconozco, para no engañaros, que no me importa despertarme de madrugada y levantarme porque me viene bien para escribir de noche que es uno de mis momentos del día favoritos para hacerlo.
Si no me falla la memoria ésta es toda mi medicación. Tengo fe en ella y tengo fe en la psiquiatra que me trata y en la psicóloga que me ve. Es fundamental esto también para que sean eficaces los tratamientos: que creas  en la persona que te lo pone. Y yo confío en mi psiquiatra y considero que pone todo su interés en ajustar la medicación todo lo que es necesario.
Y así llevo 8 años desde mi ingreso. Fue una de las cosas positivas: que le perdí el miedo a los prospectos, a las medicinas de nervios. No quería volver a tocar fondo, a sentirme como me sentía un trapo. Quiero ser una persona válida para mí mismo y para la sociedad en la que estoy integrado porque no me siento excluido de ella. Estoy escribiendo actualmente una novela que trata entre otras cosas de los problemas de los enfermos mentales. Su título ya lo dice todo: Monólogo en clave neurótica. Espero publicarla el año próximo después de estar durante diez años seguidos publicando un libro de poemas cada año. Ahora ya me ha pasado a la prosa.
 Espero que este artículo le sirva a todas las personas que tienen miedo a tomarse medicamentos para nervios. No pasa nada. Todas las medicinas, insisto, tienen efectos secundarios, y a veces más serios que los de las medicinas de nervios. Los efectos son positivos y vuelvo a decir que es mucho el dinero que invierte la industria farmacéutica y cada vez son menos los efectos secundarios.
Miremos el futuro con positividad y pensemos que, además de estar cada vez más integrados en la sociedad por la progresiva desaparición del estigma de la enfermedad mental, los enfermos mentales tenemos la suerte de que se preocupan por nosotros y cada vez son más buenos los medicamentos. Es la mejor postura para mí para enfrentarse a una enfermedad mental, que tampoco es una tragedia porque, sin ánimo de consolarme infantilmente, hay enfermedades peores. Salud y suerte.


José Cuadrado Morales

jueves, 16 de febrero de 2017

EL BROTE DE MIS PENSAMIENTOS.

Hay momentos que me descuido sin conseguir nada que expresar, y quedo pequeño delante del papel, intentando realizar algún enlace aunque se a menudo, pero en blanco se queda mi mente, al ver la elaboración de otros libros preparados con esfuerzo, yo infeliz me castigo removiendo mi mente como el agricultor que labra la tierra con sosiego, bajo un sol acariciado por el bochorno. 
Aunque nunca pierdo el ímpetu de sentirme realizado, el fabricar con mis manos, un conjunto de explosivos y proyectiles de palabras, en esta la tercera década de mi vida, dolorida, por los traumas y experiencias surgidas siento que padezco una gran tristeza al darme cuenta de todo que es una mezcla extraña, confusa y algunas veces ridícula de sentimentalismo. ¿De qué forma se podría uno salvar de todo esto? ¿Será una herida originada por mi mismo? Quizás sea el brote de mi pensamiento, inquieto aun en despertar, un vuelo lejano de diferencias existentes. No aspiro con este mi escrito, al reconocimiento de un buen trabajo literario, ni tan si quiera la humildad de que otros seres se estremezcan con mi propio sentir, si no satisfacer ese intimo deseo de nuestro ego personal que todos, en mayor o menor medida, llevamos dentro, y rescatar las penas que se escaparon una vez, en un doloroso y profundo suspiro. Y esta es la única pretensión que persigo, con este mi escrito. "El brote de mis pensamientos”.
De repente en estos momentos tan álgidos de mi vida, siento el volcarme en la escritura como nunca lo hice, es momento de expresar bajo los efectos de la tinta mi forma de ser, mis pensamientos ocultos, tan sentimentales y placenteros que hasta yo me emociono cuando trabajo en ellos. Saco todo lo que hay en mi y me libero dándole forma al papel con esta ortografía, quizás aburrida para algunos e interesantes para otros. Pero solo lo hago por motivación propia para satisfacer mi estado de ánimo y así cultivar mi mente, llenándola de todo lo que contemplo, y de esas letras bonitas que un día de ella salieron. 
Principalmente, agradezco a la persona que presiono el botón de arranque despertando en mí, la pasión que escondía en lo más profundo de mi corazón. Mi forma mas sincera de agradecerle este afán, es siendo melifluo hacia ella, sin esperar nada a cambio. Solo que entienda la sustancia explosiva, que desprendo en este escrito llevado acabo, acompañado por unas breves melodías acarameladas con sentimentalismo. De sabor agradable pienso, que son mis escritos, como ya bien digo basados en el sentimiento, e intentando buscar una perfección en sus enlaces proyectados por mis pensamientos genuinos y reales.

Fdo: El vuelo de los cisnes.



lunes, 13 de febrero de 2017

REÍR ES BUENO PARA LA SALUD MENTAL

Reír es sin duda bueno para la salud mental y la salud en general. Lo recomiendan los médicos e incluso hay una forma de terapia así llamada: risoterapia. La risa además es contagiosa. Si estas triste y te metes en el mundo de los que se están riendo automáticamente te entran ganas de reír y te sientes reconfortado. Dicen que para  la risa se necesitan decenas de músculos. La risa pone en acción una cantidad enorme de músculos que parecen dormidos o inútiles si no se utilizan. Esa es la importancia de la risa: movilizar el organismo, hacer que este tenga una utilidad más allá de la aparentemente normal. Reír es vivir, es decir un si con fuerza a la vida. Y más si se trata de salud mental: el enfermo mental suele estar metido en mundos oscuros de los que le cuesta trabajo salir. La risa es una forma de escapar de los negros entramados de la mente.
Y es de forma gratuita que requiere poco esfuerzo. El enfermo mental tiene que aprender a reírse de si mismo, es una forma de empezar a superar los propios problemas.
Yo mismo tengo un libro de chistes escritos hace muchos años y que algún día publicaré. Nunca los he dado a conocer. En ellos he procurado reírme de mi mismo y hacer liviano todo lo que la vida puede hacer pesado o hiriente. Cuando lo escribía reía a carcajadas de las ocurrencias que mi mente tenia. Pongo por ejemplo: Era un hombre con suerte porque fue atropellado por una ambulancia. Creo que el chiste no hace falta explicarlo , pero basta decir que la suerte del hombre al ser atropellado por una ambulancia es que esta lo podía trasladar de inmediato a un centro hospitalario.
Se trata de aligerar las cosas complejas de la vida cotidiana y darles un toque de alegría. Y aplicar este humor a las cosas, que a lo mejor, menos pueden propiciarlo. Ahí esta el arte de los que construyen chistes: hacen de la complejidad sencillez. Yo admiro a los humoristas que se dedican a hacer agradable la vida de los demás. A corregir los errores en los que andamos metidos normalmente y que necesitamos motivos para huir de la monotonía diaria.
El chiste rompe esa monotonía porque hace que nuestra mente se concentre durante unos segundos en algo ligero lejos de las pesadeces de la vida cotidiana. Reír es bueno para la salud mental. Esa es la premisa. Reír para liberarnos, para liberar las tensiones acumuladas, los miedos que parece que no pueden ser vencidos, las horas amargas en los que parece que nada tiene salida. El chiste abre esa salida para que nos sintamos libres y con capacidad suficiente para hacer frente a la dura rutina cotidiana.
Es posible la risa a pesar del dolor y que nada es definitivo salvo la muerte, después de la cual solo dios sabe lo que hay. Pero en esta vida uno tiene que buscarse la risa por si mismo para hallar la felicidad en cualquier momento. Ríanse pues de si mismos y aprendan a contagiar la felicidad a los demás para que la risa sea colectiva y un ejercicio de sanación barata que estimule el deseo de acercarse progresivamente a la vida desde el dolor o la enfermedad. Esta no es definitiva y hay que luchar contra ella de todas las maneras. Y una de esas maneras fundamentales es la risa. Rían pues sin miedo y disfruten de la vida.


José Cuadrado Morales.

EL LEGADO DE ADRIANO; De cómo, una persona, sabia y buena, puede transformar todo un Imperio.

Adriano vivió a caballo entre los siglos I y II después de CRISTO. Nació en Itálica, en el seno de una familia noble, Patricia, y su educación pareciera que estuviera destinada a regir los destinos del Imperio Romano. Fue considerado, posteriormente a su muerte como un gran estratega, intelectual, político, jurista, y aficionado a la arquitectura.
Estadista de gran altura, puso orden en las finanzas del Imperio, poniendo énfasis en disminuir los gastos y aumentar los ingresos:
  • Descenso de la presión fiscal: mayor consumo y más prosperidad.
  • Medidas recaudatorias:
  • La herencia de los condenados a muerte va a las arcas públicas, y no al patrimonio particular del Emperador.
  • Aligeró el cuerpo de recaudadores.
  • Eliminó “intermediarios” en la recaudación de impuestos
  • Persiguió la evasión fiscal.

Con esto se consigue un erario público saneado, y con menos presión fiscal. 
  • Prohibió la matanza indiscriminada de “esclavos”;  creó la necesidad de que tenía que haber “indicios” para el castigo con latigazos…. (a los esclavos se les consideraba mentirosos por naturaleza.

Adriano era un gran admirador de la cultura clásica, y empatizaba sobre todo con los estoicos y epicúreos.
Adriano también “agilizó la Justicia, sobre todo en los pleitos de menos importancia, y con la ayuda  de JULIANO, gran jurista, elimina la discrecionalidad de  autoridades locales, jueces o pretores, evitando que éstos dicten sus propios edictos mediante la unificación de los criterios jurídicos en la inmensidad del Imperio. Así, progresivamente, Adriano balancea la relación Roma-Imperio a favor de éste, promulgando leyes por las que las ciudades de la periféricas tengan los mismos derechos que las de la Península italiana.  Para esto, emprende viajes a lo largo del Imperio de forma usual.
Básica es también la reforma del ejército: exige más disciplina “a la espartana” , profesionaliza el ejército y prima los “méritos en el combate”.
En la Germania construye un muro de madera, por la abundancia de árboles, en la Britania, el muro que construye es de piedra, midiendo 117Km.
En general, da SOLUCIONES CONCRETAS A PROBLEMAS  CONCRETOS, lo que exige conocimientos sobre el terreno (viajes).
Adriano es admirador de la cultura Griega, y aquí cabe decir que tuvo un alumno (ANTONINOO  PIO) , que fue con el tiempo su sucesor al frente del Imperio , pero que en su adolescencia mantuvo una relación amorosa con el  emperador, costumbre  tradicional en Grecia, consistente en una relación “homoerótica, que duraba hasta que el “efebo” le salía barba..
Y a todo esto, ¿Qué imagen dejó a sus contemporáneos en la historia romana Adriano?
  • Evitó guerras.
  • Estimuló la economía.
  • Favoreció las  infraestructuras y la Cultura
  • Agilizó la administración del Imperio.

Pero…. Al descentralizar el Poder, el Senado se puso en contra en gran parte, llegando a sugerirse una  DAMNATIO MEMORIAE, condena  que implicaba la desaparición formal de todo vestigio de su obra. Pero su amante y después EMPERADOR, Antonino Pio, lo evitó y consiguió la “divinización” de  Adriano, como era frecuente al morir un emperador, desde que se estableció.
En su lecho de muerte, Adriano dejó estos versos:
                 
“Almita inquieta y melos,
Huésped y compañera del cuerpo,
¿A dónde vas?  A un lugarcillo
Lívido, gélido, lóbrego,
Y ya no retozarás como acostumbras.”  

Diego.

ESTIMULA TU MENTE

Ejercicios de estimulación cognitiva;  LA PALABRA OCULTA.
  1. Busca las 8 imágenes que no se repiten.
  2. Ordénalas alfabéticamente.
  3. Siguiendo el orden alfabético, busca la letra que ocupa el 6º lugar en la primera palabra, el 5º en la segunda, el 3º en la tercera, el 8º en la cuarta, el 2º en la quinta, el 3º en la sexta y séptima y el 5º en la octava.
  4. Si las unes formarás una palabra. 
Pista: “Escena, imagen o situación que causa espanto”.

jueves, 9 de febrero de 2017

CRÍTICA DE CINE: Underworld: guerras de sangre

Estamos ante una producción estadounidense del año 2016 dirigida por Anna Foerster, con un reparto encabezado por la estupenda Kate Beckinsale y que está integrado, entre otros, por Theo Jauses, Tobias Menzies y Lara Pulver.
Se trata de una película a caballo entre el género de acción y el género de terror, con una duración de 1 hora y 31 minutos, lo cual me parece estupendo porque se puede contar muchas veces lo mismo en menos tiempo como lo demuestra la directora de esta cinta de un género, el de terror, necesitado de películas que demuestren la importancia que siempre ha tenido.
La película no está recomendada para menores de 16 años.
La frase publicitaria de la cinta es: “ Protege el linaje”, la cual se entenderá mejor cuando se explique el argumento.
En cuanto a éste hay que decir que esta película continúa la anterior titulada simplemente Underworld. Y continúa con la vampira de los Death Dealers ( literalmente “comerciantes de muerte”), Selene, que ha eludido los brutales ataques que recibió de los licántropos u hombres-lobo y de los vampiros que la traicionaron
Selene, junto a su único aliado, David, y su padre, Thomas, debe poner fin a la eterna y cruenta guerra entre los hombres-lobo y los vampiros, aunque eso signifique un último y brutal sacrificio.
En la primera película Selene mató, o mejor tuvo que matar forzosamente al líder de los licántropos, Víctor.
Ahora el líder de los hombres-lobo es Marius, quien está organizando una nueva ofensiva contra los vampiros. No ha renunciado al rencor que siente hacia ellos, el mismo recíproco que sienten los vampiros hacia los licántropos.

Selene mantuvo una relación con Michael, de la cual nació una niña llamada Eve, deseada por los licántropos y los vampiros al mismo tiempo porque su sangre concede la vida eterna y permite la curación de todos los males.
Selene la tiene bien escondida para que ninguno de los dos bandos se apodere de ella y pueda obtener el poder absoluto.
En los vampiros el líder es Casius, pero la realmente poderosa es Semira, junto a su lugarteniente Vargas.
Selene es conocida como “guerrera de la muerte”. Semira quiere formar un escuadrón de guerreros de la muerte y contrata, tras convencerla, a Selene para que los entrene, pero Semira la traicionará para quedarse con todo el poder.
En un entrenamiento del escuadrón de la muerte que quiere formar Semira Vargas inoculará a Selene, con un cuchillo envenenado, un líquido, la belladona, que  la dejará paralizada. Vargas matará a todos los aspirantes al escuadrón de guerreros de la muerte y se quedará, junto con Semira, con el poder de los vampiros.
Semira también se quitará de en medio al padre de Selene, aliado de Casius, Thomas, aspirante a sucesor de su amigo.
Tanto los licántropos como los vampiros quieren mantener su linaje, su pureza de sangre, de aquí el título de la película y la frase publicitaria. Estamos ante la lucha por un predominio de la especie dominante, del predominio de un linaje sobre otro, con la pureza de la sangre de uno de los dos bandos.
David cuidará de Selene. Ve que Semira se ha hecho dueña de la Comunidad del Este. La del Oeste ya fue destruida en una lucha anterior que tuvo lugar en la primera película, que estaba francamente bien.

Para curarse del todo Selene se va con David a la Comunidad del Norte, dirigida por Lina. Allí intentará organizar una ofensiva, como los licántropos, contra Semira que llevará a una lucha final entre hombres-lobo y vampiros, y no diré quiénes vencen para los que vayan a ver la película. Es el sacrificio final que tendrá que hacer Selene que comentamos al principio de la crítica.
Las películas sobre hombres-lobo y vampiros tienen una larga tradición en la historia del cine y es ésta una de las razones por las que he escogido esta quincena esta película para hacer la pertinente crítica cinematográfica. Es una película tremendamente bien hecha y muy sincera. No esconde nada. Muestra todo cuanto son los licántropos y los vampiros y muestra la rivalidad que siempre han tenido en la historia del cine.
El guión, muy bien construido, es de Corey Goldman, y tiene mucho de cómic. Recuerda en gran medida a las películas de la Marvel, responsable entre otras sagas de Spiderman.

A Kate Beckinsale la hemos visto recientemente en otra película criticada en este blog: Amor y amistad, en un papel poco habitual de dama de la alta sociedad como decíamos entonces. Es más conocida por papeles como el de esta Underworld y su precedente, que son las que le han dado la fama que tiene y le han abierto  las puertas de Hollywood para protagonizar superproducciones como, por ejemplo, Pearl Harbor.
Hay que decir que la película funciona más como cinta de acción que como cinta de terror, aunque tiene elementos de ambos géneros. De cualquier manera satisfará a los aficionados de ambos géneros porque tiene elementos de ambos.
Tiene unos excelentes efectos especiales que están en todo momento al servicio de la historia, es decir, que no son gratuitos. Son sorprendentes las transformaciones que sufren los hombres-lobo y hasta qué punto ha llegado el cine a dotar de realismo este tipo de hechos.
Tiene también una excelente fotografía, muy lúgubre, apropiada para los submundos que habitan licántropos y vampiros.
También tiene una estupenda banda sonora que acompaña muy bien a las imágenes.
Estamos, pues, ante una buena película de género, que me temo que no va a durar mucho en cartelera por la escasa o nula publicidad que ha tenido. Esperemos que esta crítica sirva en algo para remontar el número de espectadores. Le concedemos, pues, tres estrellas y que la disfruten. Es mi deseo. Salud y suerte.

Calificación :   


José Cuadrado Morales