jueves, 22 de febrero de 2018

FUE UN DOMINGO DE MADRUGADA

Hola soy Ben  y junto con mi amigo Isaias voy a publicar todas las semanas historias de nuestra vida, hablando de nuestra enfermedad y nuestra recuperación.
Hace años nos juntábamos quince o veinte personas y nos íbamos todos en un camión a celebrar "LA ROMERíA DEL ROCíO". Era de madrugada, de esto hace 23 años había un padre de familia, que se metió en la conversación con unos compañeros que comentaban quién se iba a meter este año debajo de la VIRGEN DEL ROCíO,  no se aclaraban, y entonces allí estaba yo, que sin haberme metido ningún año le dije a un Almonteño que se encontraba entre ellos, que me metiera de bajo de ella el cual fue, la perdición mía y de mi familia no por él sino por los brutos que estaban alrededor mía ,y de la VIRGEN DEL Rocío. 
Yo Isaías que fue el que se metió y Antonio el que me ayudó, hasta la tercera fila, el cual me dijo que se tenía que ir a agarrar una barra de la virgen, y me dejo allí solo tras hablar con un compañero y le dijo que me metiera dentro de unos quince minutos, que me parecieron una eternidad allí solo se escuchaba;  "al cielo con ella." "VIVA LA REINA DE LAS MARISMA" y entonces fue la ultima puntilla, me toco a mi de cogerla, y yo solo escuchaba arriba con Ella. Tras empujar 15 o 20 minutos aquello cuanto mas empujaba mas pesaba y entonces fue cuando se me pusieron los ojos en blanco, y dije aquí me matan y entonces me acorde del almonteño que me dijo;  "Isaías donde te has metido ahí se dura muy poco, saca el brazo izquierdo y te sacaran  enseguida, y efectivamente en unos segundos se abrió un pasillo y estaba yo detrás de la VIRGEN DEL ROCíO" solo y ya empecé a respirar normalmente.
Miré hacia un lado y el otro y no vi a mis compañeros, tan solo veía un resplandor muy grande de luces brillantes, que me dejo aturdido detrás de la "VIRGEN DEL ROCÍO". Yo le seguía cantando y rezando, aturdido, de tanto resplandor, hasta que escuche una voz eran mis compañeros  que al cabo de una hora y cuarto aproximadamente , me preguntaban, ¿que te ha pasado que andamos buscándote y no te encontramos?”  "anda vámonos para el camión " y yo le conteste "vamos a quedarnos un poquito mas"  y ellos respondieron , "anda ya Isaías que te esperan tu mujer y tus hijos" entonces me mire en el bolsillo del pantalón vaquero y no me encontré la alianza de casado entonces me bebí una botella de agua fría y entonces empezó mi delirio  empecé a hablar de la "VIRGEN DEL ROCIO" y a   cantarle sevillanas, rumbas y plegarias....."FUE MI PERDICIÓN".

Ben y Isaias


miércoles, 21 de febrero de 2018

MI PERRITA NO MURIÓ.

Por suerte no sacrificaron a mi perrita, la vamos a dejar así como esta, por suerte la vamos a dejar viviendo con nosotros hasta se muera de vieja le han mandado unas pastillitas y ahora esta mucho mejor. Apenas si puede subir y bajar las escaleras, hay que cogerla en brazos. Llora muchas veces y para que deje de hacerlo le damos trocitos de pan. Por suerte no se murió y ya no la tenemos que llevar nunca mas al veterinario, por fin por dios bendito no la vamos a sacrificar la vamos a dejar viviendo con nosotros y dejarla morir de vieja, con dignidad, acompañada por sus seres queridos que somos nosotros.

Cecilia.



jueves, 15 de febrero de 2018

DORMIR

Hoy no me meteré con el fin de semana, aunque le dé la bienvenida al lunes como siempre.
He pasado un buen fin de semana. El sábado estuve liado con las tareas domésticas, sobre todo lavar ropa que ya tenía mucha acumulada.
Escribí parte de mi segunda novela, cuyo título ya va tomando forma. Me quedan menos de 70 páginas por corregir. Estoy contento.
Vi dos películas en la tele: Sobran las palabras y 27 vestidos. Dos películas saneadas, aceptables y entretenidas. Me acosté tarde para mi hora habitual: las 12 de la noche, pero dormí poco: sólo 5 horas.
Ayer domingo escribí también parte de mi novela.
Celebré todavía más la victoria del sábado del Sevilla sobre el Español por 0-3. Las victorias del Sevilla es de las cosas que más ilusión me hacen.
Vi otra película en televisión: Love happens, es decir, El amor sucede. Aceptable: una película sobre la aceptación y digestión del dolor.
Pero estuve todo el día amodorrado por lo poco que había dormido la noche anterior. Eso me dio por pensar en el sueño, en el DORMIR, una actividad muy importante que muchas veces no nos la tomamos debidamente en serio.

Yo tengo un lío morrocotudo montado con el sueño. Hoy lunes estoy también amodorrado. Me he quedado dormido en relajación. Han sido unos minutos. Eso me pasa muchas veces a lo largo del día, que me quedo traspuesto varios minutos, períodos de tiempo muy cortos pero que son muy incómodos. Viendo la tele, escribiendo, haciendo otras actividades. 
Se supone, según los cánones clásicos, que hay que trabajar 8 horas, dormir 8 horas y dedicar 8 horas a otras actividades. Yo no sé lo que es dormir 8 horas desde hace muchos años. Lo máximo que he conseguido dormir últimamente han sido 7 horas. Creo que una vez llegué a dormir 7 horas y media. Un milagro, una isla en medio de la realidad.

Yo me suelo acostar muy pronto: a las 10 de la noche. Y pongo el despertador del móvil a las 5.30. Me gusta, como ya sabéis, levantarme temprano. Hago mis rituales de comprobación y salgo pronto a andar y desayunar. Después, claro , me entra sueño y vienen esos períodos de amodorramiento que me resultan incómodos en líneas generales.
Yo nunca he sido de dormir demasiado. Cuando era estudiante solía quedarme estudiando de noche porque me encantaba estudiar. Aunque no tuviera exámenes. Me gustaba la noche. Ahora la noche la tengo en un segundo lugar, aunque como estamos con el horario de invierno anochece muy temprano.
Cuando era bebé lloraba mucho y les hacía pasar unas noches muy malas a mis padres porque me hartaba de llorar y berrear. Me quedaba dormido y nada más que me soltaba mi madre en la cuna volvía al llanto. Y así toda la noche. Después de día, cansado, ya me quedaba dormido. Y mis padres a trabajar. Era un bebé egoísta.
Siempre recuerdo la frase que dijo el actor José María Prada en una entrevista que le hicieron hace muchos años en televisión. El actor ya hace años que murió. Dijo: “Quiero dormir lo menos posible para vivir lo máximo posible”. Mientras menos horas dormía más vivía. Esa era su teoría. Y a mí se me quedó grabada y me influyó porque empecé a salir de noche. Iba al cine a última hora siempre o a la sesión golfa. Me paseaba después por ahí y llegaba a casa muy tarde. Me acostaba a las tantas y me levantaba muy temprano. Era más joven y el cuerpo aguantaba muy bien. Entonces sí me echaba una siesta corta de hora u hora y media. Ahora no duermo siesta. Me sienta mal. Me levanto desubicado, mareado, tengo pesadillas o sueños de malos rollos como yo digo. No me gustan las siestas. Doy cabezadas en mi sillón azul, eso sí.

He leído otras declaraciones de personas que comparten la idea de Prada. Dormir poco para vivir más. Pero según los médicos eso no es bueno para el cerebro. El cerebro necesita descanso, el cuerpo precisa de recargar energía que sólo encuentra en el sueño. Así que hago mal según los médicos durmiendo poco. Pero yo no me obsesiono con el tema. Debe de ser una de las pocas que no me obsesionan.
Me gusta acostarme a las 10 de la noche como he dicho y ver algunas aplicaciones del móvil ya acostado. Me distraigo un ratito mientras me va entrando el sueño. Muchas mañanas amanezco con el móvil entre las sábanas. Me despierto con el despertador del móvil. Está acostado conmigo. No me sobresalto. Le tengo cogida la hora perfectamente.
Hay personas a las que les encanta dormir y se llevan horas y horas en la cama. Recuerdo ahora una película de Woody Allen, creo que Annie Hall, donde el protagonista, el propio Allen, decía: “Yo si no duermo 16 horas después no sirvo para nada”. Humor propio del neoyorkino. Tengo una sobrina que aprovecha todas las horas que puede para dormir. Hay personas que afirman radicalmente que les encanta dormir. A mí me gusta dormir sólo lo necesario porque no hay más remedio. No soy mucho de cama. Creo que tengo la influencia de los años que me pasé con depresión en los que me pasaba días enteros metido en la cama, durmiendo a trozos, doliéndome todo el cuerpo y no quiero volver a vivir esa etapa. No tiene por qué ocurrir, ya lo sé. La depresión quedó atrás. Ahora lo que tengo son problemas de ansiedad y de TOC. No tengo por qué tener miedo de meterme en la cama.
Me gusta muchas veces estar despierto en la cama, sin hacer nada, pensando en las cosas del día que termina y en las cosas que haré al día siguiente y en las cosas importantes en general que me han ocurrido o que me van a ocurrir en los próximos días.
Soy muy perezoso y no me gusta hacer la cama, pero la hago siempre. No me gusta el invierno por el frío, pero también porque hacer la cama es más lento con las mantas, el edredón, etc… Soy un general un poco perezoso para las tareas domésticas, pero las hago. No hay más remedio. Vivo solo.

Mis hermanas insisten con frecuencia en que tengo que cambiar mis hábitos de dormir. Que me acueste más tarde y me levante también más tarde. Me gusta ver amanecer en la calle, en la cafetería donde desayuno. Soy un romántico y me gusta ver como el sol da los buenos días. Me inspira. Me hacer recargar las baterías.
Mi hijo dice que tengo unos horarios muy extraños. No lo discuto. Aunque él también se levanta muy temprano para preparar sus Oposiciones. Después está todo el día también con somnolencia y a veces hasta se queda dormido. No puede dormir siesta para no perder tiempo. Y se acuesta sobre las 11.30 de la noche y más o menos. 8 horitas las duerme.
Mi hermana mayor es clavada a una tía mía: se levanta muy tarde normalmente, a veces incluso a las 12 del mediodía. Y es que se acuesta a las 3, las 4 o más tarde aún. Tienes los horarios de comida cambiados. Desayuna tardísimo con esa hora de levantarse. Almuerza a las 5 de la tarde o más. Y puede cenar de madrugada, cuando yo llevo ya varias horas de sueño.
Creo que no hay dos personas iguales. Que cada una tiene sus hábitos hechos. El ser humano se dice que es un animal de costumbres y el dormir no iba a ser una excepción.
Creo que cada uno debe dormir lo que realmente necesite, aunque yo siga la frase de Prada. Aunque ahora que soy un poco más mayor cada vez puedo cumplir menos la consigna. El tiempo no pasa en balde. Y tengo necesidad de dormir más, así que al final tendré que cambiar mis costumbres.
No hay más remedio.
Dormir es una necesidad. Eso está claro. Si no no se funciona bien, el cuerpo pesa, los ojos se cierran, surge la somnolencia, dolores, etc… No hay más remedio: hay que dormir esas 8 horitas que nos dicen. A ver si lo consigo. Salud y suerte.


José Cuadrado Morales


viernes, 9 de febrero de 2018

DEJAR DE FUMAR ES POSIBLE

Dejar de fumar es posible si decidimos hacerlo nos pasara 7 cosas muy beneficiosas:

1.      Respiraremos mejor, nos cansaremos menos.
2.      Recuperaremos el olor y el sabor de las cosas.
3.      Nuestra ropa y nuestras cosas no olerán a tabaco.
4.      Nuestra respiración ira mejor.
5.      Tendremos menos riesgo de refriarnos.
6.      El aliento será mejor y los dientes estarán mas limpios.
7.      Aumentará nuestra esperanza de vida.
8.      Con el dinero que nos ahorremos nos podríamos hacer un regalito.

Cuando dejas de fumar, las arterias y el corazón comienzan a normalizarse, los niveles de nicotina bajarán en la sangre, el oxigeno aumentara poco a poco hasta alcanzar su nivel normal. También disminuye el riesgo de infarto y  aunque parezca imposible, con el tiempo, la nicotina desaparecerá de nuestro organismo, nos cansaremos menos al subir una escalera, y  la tos desaparecerá.
Para cualquier información  sobre cómo dejar de fumar, podéis llamar gratuitamente al teléfono 900850300.
Un consejo: dejar de fumar es posible, es cuestión de intentarlo y ser fuerte. Salud.


Francisco. 


A MI PERRITA

A mi perrita. La compró mi madre en el mercadillo que había antes al lado del jueves, era un cacorita muy linda y muy muy hermosa. Dormía a veces conmigo, se tumbaba a mi lado, se metía en mi camita yo la dejaba meterse en mi camita, era una cachorrita preciosa, tenia uno o dos meses levantaba la manta y ella se metía dentro de mi cama.
La van a sacrificar mañana en la veterinaria que esta en la Alameda, tiene cáncer y ya no se puede hacer nada por ella, la van a sacrificar mañana , tiene dieciséis años. Ya la operaron seiscientas veces porque tenia tumores, pero ya no la pueden operar mas veces, así que mañana la vamos a llevar al veterinario y la van sacrificar mañana le van a poner la inyección letal.


Cecilia.


martes, 6 de febrero de 2018

VOY APRENDIENDO

Pasó otro fin de semana y lo he superado con dignidad y buena nota. 
Ayer domingo vi dos películas en el televisor, es decir, no me quedé dormido en el sillón azul como suele ser habitual. Dos películas bastante aseadas: Plan de vuelo: desaparecida y Lo que la verdad esconde. Lo mejor de todo la interpretación en la primera cinta de Jodie Foster.
Me acosté a las 10 de la noche aproximadamente. No tuve mucha ansiedad, pero tuve que luchar en muchos momentos del día con el Trastorno Obseso Compulsivo del que estoy francamente harto pero contra/con el que no paro de luchar. Las cosas no van mal, pero la tarea es larga.
Dispuesto estoy a seguir combatiendo.
He corregido otro poquito más mi segunda novela. Leocadio Gómez Encías sigue haciendo de las suyas, corriendo sus aventuras neuróticas con su novia Jimena y sus amigos, y su alter ego Procopio Boñiga.
Hace casi un par de semanas sufrí un percance: me caí en la calle de bruces y me di un fuerte golpe en la rodilla derecha, además de que se me partieron las gafas.
El golpe fue bastante fuerte. He estado casi todo el tiempo andando mal y lento por el dolor, y curándome tres veces al día porque se me infectó.
Esta mañana me dolía la rodilla bastante y andaba muy lentamente por la calle. Una mujer venía tras de mí y me preguntó: “Abuelo, ¿qué hora es?” No me he vuelto loco. Me llamó abuelo. De repente con 56 años me hacían abuelo. De espaldas pensó, con mi andar despacioso, que era un anciano. Le contesté y seguimos nuestros respectivos caminos.
La anécdota me ha hecho reflexionar sobre el paso del tiempo y el aprendizaje que éste nos procura. Todos hemos dicho alguna vez: “Si yo tuviera ahora 20 años (por decir alguna edad concreta) y supiera todo lo que sé ahora”. Pero esto no es posible. Se vive con el tiempo en línea recta. No me voy a meter en teorías físicas sobre viajes en el tiempo, el tiempo circular y demás teorías. Vivimos hacia delante. Y lo vivido queda atrás.  Y vamos acumulando años. Y experiencia. Y aprendizaje. Es decir: vamos aprendiendo. No dejamos de aprender hasta el día de nuestra muerte.
Así me siento yo ahora, como una persona que va aprendiendo. Que no deja de aprender. Pero a la vez que aprendo pasan los años y estoy ya cerca de los 60. Mi hermana pequeña cumple hoy los 50. Entra en el selecto club de los cincuentones. Y yo, con el aprendizaje, también me planteo esa posibilidad de volver a tener 20 años con lo que sé ahora. Entonces todo hubiera sido bastante diferente a como ha sido mi vida. Puedo imaginármela muy distinta a como ha transcurrido.
Si tuviera 20 años con lo que sé ahora no me habría divorciado porque no habría dado lugar a ello. Me considero el principal causante del divorcio y del sufrimiento que ello me generó. Ahora controlo mucho mejor la depresión, la ansiedad y otras cuestiones similares. Ahora soy una persona más equilibrada, más serena, más feliz. Sí. Habéis leído bien: más feliz. Yo me considero ahora más feliz que con 20 años, pero vivo solo, y podría estar con la mujer de la que me enamoré y de la que me divorcié enamorado. Cosas de la vida.
Mi hijo tenía sólo 2 años, pero lo disfruté mucho a pesar del divorcio porque yo pasé, y escrito quedó en las cláusulas del divorcio, de verlo cada quince días los fines de semana y un día en semana dos horas como suele ser lo habitual. A un hijo no se le puede ver en horas fijas como las visitas a un preso. Yo he tenido una buena relación con mi hijo y ahora puedo, por ejemplo, decir que hoy he quedado a las 2 de la tarde para almorzar con él y tiene ya 27 años. No es un niño. Es un hombre que prepara Oposiciones. Podría pasar de mí ampliamente. Pero he tenido una relación lo suficientemente estrecha como para merecer su recordatorio.
Todos los días nos damos los buenos días y las buenas noches por whatsapp. Tenemos una relación más que correcta. Eso lo he hecho bien. Pero si yo me hubiera comportado distinto con la madre no hubiera llegado al divorcio y la relación con mi hijo hubiera sido mucho más estrecha. Pero no me quejo. Pero aunque parezca lo mismo, no es igual. Me quedé sin hogar y ahora soy el hombre de la casa porque en la casa no hay más hombre que yo.
Y pienso qué hubiera sido de mi vida de no haber caído en depresión a raíz del divorcio y darme de baja en la Junta de Andalucía. Llegué después de mucho tiempo a la Invalidez Permanente Total. No me avergüenzo, pero tampoco me enorgullezco. Ahora mismo, y siendo muy pragmático, cosa rara en mí, económicamente estaría mucho mejor porque cobraría un sueldazo haciendo cuentas con lo que cobraba entonces y lo que cobraría después de tantos años de baja e Invalidez. Me arrepiento de haber dejado mi trabajo en la Junta. Por enfermedad evidentemente, no por gusto. Pero podría haber puesto más de mi parte, más voluntad. Y mi vida sería hoy muy distinta, y no sólo económicamente. Tendría más autoestima. No obstante estoy contento con mi trabajo de escritor. Ya va marchando mi libro número 16, la que será mi segunda novela. Estoy orgulloso de mí, pero echo de menos mi trabajo de auxiliar administrativo. Voy aprendiendo y no puedo volver atrás. Lo siento de veras.
Echo de menos mi trabajo de periodista. Lo más parecido que hago como periodista son estos artículos que escribo para el blog de la Ura Macarena. Con ellos me siento bastante realizado. Pero en el periódico y en la radio estaba muy a gusto. Aprendía mucho, me encantaba el ambiente de la redacción, bullicioso, ruidoso, frenético en el cierre de edición. Había que trabajar a toda pastilla.
Echo de menos esa velocidad creativa. La Literatura no necesita de esa velocidad. Son perfectamente compatibles el Periodismo y la Literatura. Llegó un momento en que me sentí mal de mis problemas nerviosos y a eso añadí mis trabajos literarios y presenté mi dimisión como periodista. Ahora me arrepiento. De no haberme arrepentido no hubiera sido funcionario. Hubiera seguido como periodista. Mi vida hubiera sido muy distinta.
Era periodista deportivo, cosa que no lo parece por la mayoría de artículos que escribo, pero sí: estaba en la redacción deportiva de El Correo de Andalucía. Me sentía muy a gusto, pero los nervios y la Literatura se cruzaron una vez más. Negativamente. Aunque todo se puede transformar en positivo si pienso que soy lo que siempre por encima de todo quise ser: escritor. Pero echo de menos la redacción de un periódico, el frenesí. Voy aprendiendo y ahora siento que aquel trabajo de periodista era compatible con el de escritor. Pero por otra parte estoy orgulloso de publicar un libro cada año.
Sé que he cometido muchos errores que ahora no cometería con lo que sé. Hubiera tenido relaciones de pareja bien distintas y relaciones de amistad bien distintas también. Pero no hay vuelta atrás. La máquina del tiempo sólo estuvo en la mente privilegiada de H.G.Wells. En la realidad no se puede viajar en el tiempo y éste camina inexorable hacia delante. Pero vamos aprendiendo. Yo por lo menos puedo afirmar que voy aprendiendo continuamente, lo cual es una actitud también bastante positiva porque nunca el camino se acaba de recorrer y se está siempre en alerta ante todas las circunstancias que la vida depara.
Tengo 56 años, pero soy joven. Me siento joven. Aunque esta mañana me hayan llamado anecdóticamente abuelo.
Soy positivo. Me queda mucho por hacer y me resta mucho por aprender. Sé que aún me quedan bastantes años de vida porque me encuentro bien de salud, quitando el tema de los nervios con los que llevo bregando desde los 7 años. Me siento físicamente bien, con las goteras lógicas del paso del tiempo. Estoy con la mente abierta dispuesta a aprender cuanto me sea posible.
Voy a seguir con mis artículos y con mis libros. Voy a sacar lo mejor de mí mismo como escritor. Como padre. Como amigo. No sé si alguna vez más como pareja. De momento vivo solo y no me va mal. A trancas y barrancas voy tirando. Vivo, luego aprendo. Salud y suerte.


José Cuadrado Morales

lunes, 29 de enero de 2018

CLASE POLÍTICA : POLÍTICOS SIN CLASE.

Un ejemplo es ilustrativo; La semana pasada, ante la respuesta difusa y poco clara de Mariano Rajoy sobre la desigual femenina en la retribución salarial, donde a la pregunta formulada por Carlos Alsina “¿ Las mujeres y los hombres que desempeñen los mismas funciones deben cobrar lo mismo?, el presidente Rajoy contestó; No nos metamos en eso”, “los gobernantes deben ser muy cautos a la hora de saber cuáles son sus competencias”, un grupo de mujeres periodistas del Congreso, estimuladas por la dirección de informativos de Sexta T.V., se congeniaron para “inquirir”a congresistas y senadoras sobre el asunto, estas, no tuvieron otra reacción que “huir”, sin dar la cara literalmente ( se la taparon ante las cámaras) , metiéndose corriendo en el ascensor, demostrando así por una parte la poca relevancia personal e intelectual de estas personas , y a su vez , el poco conocimiento sobre lo que es ser representante de la soberanía nacional. Son gente mediocres, de relleno, sin las cuales el funcionamiento general de las cosas seguiría siendo el mismo; prescindibles totalmente.
Si esto se aplicara exponencialmente a tantos asuntos como nos ocupan, cabría plantearse cuantos sueldos, burocracia o cargos “pesebreros” embarullan la realidad política, social o económica innecesariamente , o peor, cuántos de estos Órganos decisorios no son administrados por personalidades que le darían calidad por su impronta personal.. Es éste el dilema histórico de … ¿ La persona hace al cargo o al revés?. La historia nos dice que las dos versiones se dan , por lo que cabe decir que cada momento necesita la persona adecuada , y esta se desborda si está en el momento y sitio adecuado.


Diego.




MALESTARES PRODUCIDOS POR LA MENTE

  Hay veces que enfermamos por una parte por una jugarreta de nuestra mente y por otra por un motivo físico que quizás no hubiese sido suficiente para provocar esa enfermedad; se suele requerir un tratamiento físico combinado con el mental para corregir ese malestar. Es lo que se llaman enfermedades psicogénicas. El gran motor que provoca ese malestar mental que puede llegar a convertirse en físico es el miedo y la sugestión.
Un ejemplo de cómo actúa la sugestión está en los embarazos psicológicos. Mujeres que presentan el vientre hinchado y otros síntomas de embarazo pero realmente no están embarazadas aunque ellas creen que lo están. El motivo creo que es la sugestión. En la pseudociesis que así se llama a esta enfermedad psicogénica que padecen en el mundo de hoy el 0,005 % de las mujeres intervienen el estrés, la ansiedad y la presión social. La presión a no quedarse embarazada puede provocarlo y en esto interviene en cierto modo el miedo. Y hay otros casos.
Yo conozco uno que puede darse y quizás se haya dado en un amigo mío. Se trata del estreñimiento. El miedo a enfermar de estreñimiento puede provocar que se de este estreñimiento y que al final requiramos una ayuda médica para superarlo junto con la ayuda psicológica. El miedo a estreñirse, a que nuestras heces fecales no salgan de nuestro cuerpo y nuestro intestino quede atascado con las consecuencias físicas que puede tener para nuestra salud puede provocar que al final padezcamos de este estreñimiento.( En mi se ha dado el caso de que estando ingresado quince días en psiquiatría no he dado de cuerpo hasta que he salido del hospital sin que me haya afectado durante ese tiempo este hecho. Me he dado cuenta con el tiempo, después cuando ya he estado recuperado).
El miedo y el malestar actúan como en una espiral en nuestra mente y en nuestro cuerpo. A más miedo más malestar y a más malestar más miedo. Y el malestar acaba creciendo. La espiral va creciendo hasta que enfermamos físicamente. Ese miedo hay que frenarlo de algún modo y ahí interviene el psicólogo y al mismo tiempo hay que ponerse en tratamiento físico para corregir lo que ya se ha producido. Yo llevo siete meses cocinando por mi cuenta para mi mismo y gracias a Dios no he llegado a enfermar a pesar de que tenía ese miedo pero también sabía que si te sugestionas o le das demasiada importancia a enfermar puedes acabar enfermando. Mi experiencia familiar y mis charlas con este amigo que ha padecido de estreñimiento me han ayudado a no caer en la trampa de esos miedos. Y por ahora no he necesitado de tratamiento físico: no he llegado a estreñirme.

   Hay que tener en cuenta que:

-         La mente puede producir toda clase de malestares que parecen físicos.
-         El ingrediente fundamental de este malestar es el miedo.
-         Si dejamos de temer, la ansiedad, el dolor, el cansancio psicogénico desaparecen.
-         Para superar esas dolencias hay que dejar de evitar.
-         Cuando experimentemos este malestar podemos aceptarlo, recogernos y dar lo máximo de uno, pero sobre todo, no evitar la situación temida.         








jueves, 25 de enero de 2018

UN HOMBRE HONESTO

Por fin ha terminado este largo fin de semana que para mí empezó el Día de la Constitución, continuó el Día de la Inmaculada y se completó con el fin de semana propiamente dicho. Demasiados días festivos para mí que me provocan mucha ansiedad y me hacen sentir un intenso agobio. Pero como suele decir mi hermana pequeña todo llega. Y llegó el final del largo puente, para mí largo fin de semana. Y aquí estoy hoy lunes dispuesto a escribir un nuevo artículo para este blog abierto a todo el mundo.

Esta noche he estado en la cama inquieto. Tuve un percance hace unos días y me lastimé una rodilla y el dolor no me ha dejado dormir bien. Eso me ha permitido pensar en mi vida un poco relajadamente, en lo que ha sido mi vida laboral hasta ahora y en el grado de honestidad que he puesto en ella.
Yo estudiaba tercero de Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid y primero de Filología Hispánica en la Univerdad de Sevilla cuando tomé la dura decisión de dejarlo todo para dedicarme a la Literatura. Fue un salto al vacío. Un salto sin un euro en el bolsillo. Y podía escribir, pero no podía seguir al amparo de mis padres porque no era justo.
Yo ya había trabajado como periodista en diversos medios de prensa escrita y radiofónicos y ya cobraba dinero por mi trabajo. Poco pero que me permitían depender de mí mismo, aunque vivía con mis padres todavía. Yo abandoné la casa de mis padres cuando me fui a vivir con una chica de Puerto Real al Cerro del Águila. Cuando terminamos yo ya me fui a vivir solo y, salvo la pausa de mi breve matrimonio, solo sigo.

Pero antes de vivir con esa chica y para tener ingresos mientras me dedicaba a mi oficio de escritor trabajé en diversas cosas.
Vendí numerosas cosas por las casas, entre ellas seguros y antenas de televisión. Trabajaba a comisión. Hice un cursillo de vendedor. Trabajé también de camarero que me permitió ahorrar una buena cantidad de dinero que luego me fundí en mi tiempo de convivencia con la chica de Puerto Real.
Y siempre me planteaba mi honestidad. Si lo que estaba haciendo era honesto. Me preocupaba mucho moralmente, éticamente el hacer honesto de mis oficios. Yo creía siempre que por encima de todo tenía que ser un hombre honesto, que fuera con la cara alta y pudiera sentirse orgulloso de sí mismo.
Tuve la suerte de entrar como funcionario en la Junta de Andalucía, saqué mis Oposiciones y conseguí la plaza fija. Pero caí en depresión a raíz de mi divorcio y me dieron la baja. Ésta se alargó y llegué a la Invalidez Permanente Total. Y perdí mi trabajo. Entonces no lo sentí porque estaba demasiado mal. Hoy me arrepiento y hecho de menos mi trabajo de funcionario. Creo que no fui todo lo honesto que debía conmigo mismo en aquella situación. Me dejé arrastrar demasiado por el sufrimiento amoroso y caí en un bache del que tardé muchos años en salir.
Me quedé sin empleo. Ahora tengo una pensión que me merezco porque para eso coticé en la Junta de Andalucía y en otros sitios que no mencionaré ahora. Pero no me enorgullece ser pensionista. Debí ser más fuerte como soy ahora, cuando no me dejo arrastrar tanto por la depresión. Es la ansiedad la que me tiene más encadenado.
Me dedicó a publicar mis libros, que no me dejan dinero. Es decir: no vivo de los libros. Vivo de la pensión. Y esto me desagrada. No me parece honesto conmigo mismo, sí de cara a la sociedad. Debí ser más fuerte. Ahora ya a toro pasado es fácil analizar las cosas. Pero la realidad es la que hay y no hay otra.
He publicado 15 libros. Ya estoy con el 16. Esto sí me convierte en un hombre honesto porque yo he querido ser escritor desde pequeñito, desde que estaba en la escuela. Dejé los estudios por ello. Aprovecho ahora para desarrollar mi vocación. He sido coherente. He sido honesto conmigo mismo.
Estoy en la Ura y escribo todas las semanas un artículo. En cierta manera practico mi profesión de periodista. Me siento periodista de hecho escribiendo mis artículos. Me gusta hacerlo. Y llegan a una amplia audiencia. Esto me hace sentir muy honesto.

Yo procuro decir siempre la verdad , aunque a veces la verdad es muy peligrosa. Esto me convierte en un ser honesto. No todo el mundo va con la verdad por delante. Hay muchas verdades tangenciales, muchas dobles caras, mucha maldad. Es un mundo muy peligroso para la verdad, por ello también es un mundo muy difícil para la honestidad. La honestidad no está bien vista. Tiene mala prensa. Hoy se lleva el delito, la falsedad y no sólo a niveles políticos donde resulta tan evidente. Sino a todos los niveles. Pero yo me niego a dejar de ser honesto. Me niego a dejar de decir la verdad. Me niego a mentir porque me sea favorable la mentira. Me niego a manipular a la gente. Me niego a victimizarme como diría Berizzo. Me niego a utilizar estrategias de utilización de las personas para que yo salga beneficiado.
Intento ser honesto escribiendo. Mi Literatura, como mi Periodismo, es en gran medida autobiográfico. El yo creativo. El yoísmo. Escribo sobre mí y las cosas que me pasan, las personas con las que me relaciono, el mundo en el que vivo y cómo lo vivo yo. Soy honesto. No miento. En las páginas, en el ordenador, voy dejando mi existencia a tumba abierta. Con toda la honestidad de que soy capaz.
Yo quiero que me incineren, así que no tendré lápida ninguna cuando muera. No podré dejar epitafio. Si pudiera, que no quiero , diría algo así como “Aquí yace un hombre honesto”. Y quiero ganármelo de verdad. He cometido errores en mi vida. Ha habido veces que no he sido honesto ni coherente con mi propio pensamiento, con las personas que supuestamente quería. Pero la vida en muchas cosas me ha dado una segunda oportunidad y estoy subsanando errores que cometí en el pasado.
La vida es generosa y concede segundas oportunidades . No siempre. Pero sí más de lo que creemos. Y yo estoy intentando aprovechar las segundas oportunidades relacionadss con hechos cometidos y con fallos en las relaciones humanas. Es un placer poder subsanar un error. Y eso hace que aumente mi nivel de honestidad, de coherencia. También influye el paso del tiempo. Tengo 56 años. Es obvio que ya no soy un niño y pasó el tiempo de comportarme como un niño. Soy un hombre. Quiero ser un hombre. La enfermedad a veces hace que me comporte como un crío, pero eso no es justificación adecuada y suficiente. Tengo que ser un hombre. Y además un hombre honesto.
Busco la forma más idónea de resolver los problemas, cosa que me la dificulta también mucho la enfermedad. Me limita. Pero encuentro la solución, que no sé siempre si es la idónea. Ayer por ejemplo estaba fatal con la ansiedad. La solución era meterme en la cama y dormir. He dormido poco por los dolores de la pierna, pero reflexioné sobre el artículo de hoy.
¿Qué es un hombre si no es honesto? Una estafa. Yo no quiero ser una estafa. Quiero ser un hombre coherente con aquel niño que con 7 años le dijo a sus padres: “Quiero ser escritor” . Y lo soy. Y procuro desempeñar mi trabajo de la mejor manera posible. Mis artículos de la Ura son una vertiente de mi faceta de escritor que vosotros podéis compartir conmigo. Por las decenas de artículos que llevo escritos podéis juzgarme. Porque si escribo es para compartir, pero también para ser juzgado. Aquí estoy para recibir todos los mensajes que queráis. Aquí estoy para ser criticado, atacado, apoyado, etcétera.
Quiero ser un hombre honesto y estoy haciendo grandes avances. Yo me lo noto y las personas que me quieren me lo dicen. Los whatsApps que nos escribimos diariamente cantan lo que estoy diciendo. Ellos dicen la verdad de lo que soy. Son como pequeñas cartas que escribo.
Me dicen que mis whatsApps son muy largos. Que son como eso, cartas pequeñas, que los whatsApps tienen que ser más cortos. Pero no quiero constreñirme a la brevedad forzosa de los SMS y de los twitters. Quiero escribir lo que me plazca cuando me plazca, siempre respetando a todas las personas a quienes escribo. Intentando hacer el menor daño posible.
Sin duda a veces se hiere sin querer. Todos hacemos daño involuntariamente. Las relaciones humanas son complejas y están llenas de trampas y cosas que no se desean. No siempre lo favorable se hace real, se puede hacer real. A veces resulta imposible hacer el bien, sin que ello implique hacer el mal forzosamente. Es difícil la honestidad absoluta. Como es muy difícil la infalibilidad papal. No creo en ella. Francisco no deja de ser un hombre finito como Giovanni Papini.
En esta tarea ando ahora en mi vida: luchando con la ansiedad y con la honestidad. Y con ellas dos mi trabajo de escritor en la Ura y en mis libros. Un bonita aventura. Yo me siento feliz así. Quisiera no tener ansiedad, pero ya que la tengo intentaré sacar partido de ella para ser en la medida de lo posible un hombre honesto. Salud y suerte.


José Cuadrado Morales

lunes, 22 de enero de 2018

ESTIMULA TU MENTE

Ejercicios de estimulación cognitiva. Busca 10 diferencias entre estas dos fotografías.