miércoles, 23 de agosto de 2017

ESTIMULA TU MENTE

Ejercicios de estimulación cognitiva. Busca los seis personajes famosos que no se repiten.


martes, 22 de agosto de 2017

MAS PENSAMIENTOS POSITIVOS

- El acertar en la vida depende en buena parte de la suerte que uno tenga.
- Cada cosa tiene su momento.
- ¿Tienes somnolencia durante todo el día? a lo mejor te faltan estímulos en tu vida ej.: sexo, comida, deporte, amistades…
- Cuida tu entorno, porque aunque no lo creas, es lo que te sostiene.
- No dediques todo tu tiempo a una tarea, divide y vencerás.
- Se valiente, apruébate en la vida.
- Si haces daño o haces el bien, todo tiene consecuencias, acción-reacción, siembra y recoge.
- ¿Eres feliz? lo intento tío, lo intento, pero la vida a veces es muy perra para aguantarla, pero aquí estoy, dando el callo.
- Se productivo, no te quedes en casa pensando que puedo y que quiero ser o hacer, sin hacer nada, estando aburrido.
- Para una vez que meto la pata, me dan un vale para toda la vida.
- No te asustes de las circunstancias, afronta la vida con valor.
- Recuerda siempre de dónde vienes y no te subas a la luna.

- Respira profundamente, y cuenta hasta diez, antes de desatar tu ira, porque un mal día lo tiene cualquiera.

Antonio Tequila.


lunes, 21 de agosto de 2017

¿POR QUÉ TARDAR?

Mi primera verdad es mentira.
Mi primera mentira es verdad.
Mi única razón es eminente
y mi corazón esta latente.
Disfraces de trucos viejos,
excusas de otros tiempos
que se ven rotas en el espejo.
Las cosas cambian
el río corre
y no se nadar.
Dime como coger
de las profundidades
el acertijo
de esta marea
que me quiere llevar.
Muero sin vivir.
Vivo sin morir
y me alimento de
lo que espero encontrar.
Quizás ya no regrese,
Pero solo una cosa;
no pienso esperar
sentado
a que las cosas pasen .
Espero la metamorfosis
de una nueva era.
En la que el cambio
me llega.

Victoria



viernes, 14 de julio de 2017

REFLEXIONES VERANIEGAS

Es el momento de la despedida, que en realidad es un hasta luego. Parece mentira pero parece que fue ayer cuando estaba en septiembre de 2016 y daba comienzo la nueva temporada de la Ura como a mí me gusta decir. Pues ha pasado el tiempo, 10 meses, y han pasado muchos artículos y críticas de cine, y el tiempo ha dejado su riqueza y sus problemas al borde del camino, con más o menos calor y más o menos presencia.
En los últimos días he publicado mi primera novela, que forma parte de una trilogía titulada Monólogo en clave neurótica. La primera novela se titula Historia de una obsesión. Es la historia de un enfermo de trastorno obsesivo-compulsivo, es decir, de TOC, al que ingresan  en una Unidad de Psiquiatría y con el apoyo de sus amigos y otras personas consigue salir adelante.
No es una novela autobiográfica. Hay un 5% de mí en la novela y un 95% de ficción. La idea de la novela, de la trilogía después, nació cuando yo tenía 19 años, es decir, hace 36 años. Entonces escribí unos primeros folios y los dejé aparcados durante todos estos años para dedicarme a la poesía, pero después de 14 poemarios publicados ha llegado la hora de publicar mis tres novelas. Hay un tiempo para cada cosa y cada uno conoce más o menos lo que es mejor para sí mismo según las circunstancias.
Digo esto porque yo también padezco como mi personaje central de TOC, pero eso no me iguala a él porque, repito, casi todo es inventado. Además cuando yo ideé la novela, la trilogía después, yo no padecía la enfermedad. Ésta me vino varios años después. Son coincidencias del destino, en este caso fatal. De todas maneras mi experiencia personal me ha servido para escribir la trilogía.
Durante este verano, durante las vacaciones que empezarán el próximo viernes, hoy es lunes, releeré la primera novela para buscar posibles fallos para no caer en ellos en las dos novelas siguientes, que ya están escritas, sólo a falta de correcciones, que suelen ser abundantes en mi caso porque soy muy puntilloso.
También en mis vacaciones leeré las próximas dos novelas para ver en qué condiciones están y comprobar si necesitarán muchos arreglos o no. Ya veremos y ya os iré contando a la vuelta de vacaciones.

En estas vacaciones no iré como la mayoría de la gente a la playa porque tuve en 1986 una experiencia muy funesta al quemarme con el sol. Sufrí quemaduras de tercer grado sobre todo en las piernas. No estaba bien protegido y pagué las consecuencias y desde entonces le tengo miedo al sol y a estar en la playa. No me importa: soy más urbanita y ya sabéis los que me conocéis cuál es mi destino.
Iré a Madrid en agosto 4 días como siempre por las fiestas de la Paloma. Disfrutaré como siempre de Madrid, esa ciudad gris como dice mi hijo que para mí está repleta de colores y de toda clase de aportaciones creativas, culturales, arquitectónicas y un largo etcétera. En Madrid me alojaré en el hostal de siempre, donde me encuentro muy a gusto, cerca de la Gran Vía para estar en el centro neurálgico de la ciudad. Allí puedo leer también  mi libro, que siempre tengo la costumbre de llevar conmigo en mi viaje a Madrid. Es como una segunda presentación oficial de mi novela en la segunda ciudad que más quiero. La primera es Sevilla.
Durante las vacaciones aprovecharé para ver mucho cine tanto en las pantallas grandes como en la televisión. Puedo acostarme más tarde, aunque yo soy normalmente muy madrugador. Me gusta eso de levantarme cuando el sol aún no ha asomado por el horizonte y las farolas están aún encendidas. Es muy poético y romántico.
Por fin tengo correo electrónico e internet en el móvil. Me voy actualizando como dice mi hijo. Se trata de actualizarse a la fuerza porque yo no soy muy amigo de las redes sociales y de las nuevas tecnologías en general. Sabéis que todavía tengo mi antigua máquina de escribir Olivetti con la que me llevo muy bien y con la que es imposible perder información.
Practicaré durante el verano un poco más la vida social. La novela me ha tenido apartado del mundo durante meses. La post producción de la novela y su edición han sido agotadoras y me han dejado prácticamente sin fuerzas, así que me merezco un descanso. Y tengo que leer más, algo para lo que también viene bien el verano: dejarse llevar por personajes como Leocadio, el de mi primera novela, y todos los que le rodean, y personajes de otros libros, y ensayos, y cuentos, y lo que venga bien. Leer es fuente de cultura y viene bien  a todas horas.

Veré con más frecuencia a mi hijo, al que nunca tengo abandonado. No sé cuáles son sus planes vacacionales porque sigue preparándose sus oposiciones a juez y trabajando muy duro para ello. Ya veremos, pero siempre estamos cerca y él sabe que me tiene a una llamada de teléfono. Ahí estaré siempre para él.
También leeré un poco mejor el Manual del sufrimiento para aprender a sufrir lo menos posible. Sufro demasiado como se dice vulgarmente cuando me como el coco, que es muchas veces por pensar demasiado sobre todo en sentido negativo y después la realidad me demuestra que las cosas son más positivas de lo que yo imagino. Anticipo, como dice mi psicóloga, demasiado el sufrimiento y estoy cansado de sufrimiento inútil.
Tengo que seguir avanzando en el conocimiento de mí mismo para creer más en mis posibilidades. Estos días estaré más tiempo en casa y meditaré positivamente para seguir adelante. Es necesario que me reinvente para no sufrir tanto y tengo que adelantarme antes de que ese sufrimiento ocupe el sitio de la felicidad.
Felicidad es lo que le pido al verano. No meterme en la cama a las 4 de la tarde porque estoy cansado de trastorno obsesivo-compulsivo. No quiero estar más tiempo de día en la cama. La noche es para dormir y de vez en cuando ver las estrellas, pero el día para dedicarlo a la felicidad, a hacer cosas útiles y no sufrir tanto como yo sufro. Estoy cansado y a veces es bueno cansarse para cambiar.

Leeré más revistas de cine para ir informándome sobre los estrenos de la próxima temporada para cuando haga las críticas de cine estar al día. Me gusta la revista Fotogramas, que es la que más leo y también me suelo llevar de viaje.
En fin: espero que mi verano sea provechoso y disfrute escribiendo, viajando, leyendo, meditando lo justo y en positivo, haciendo cosas poco habituales y demás. No quiero perder el tiempo y no quiero que el tiempo me pierda. Necesito liberarme del tirano que a veces soy conmigo mismo y ser más feliz.
Yo os deseo las mejores vacaciones posibles y que sepáis aprovechar el tiempo también. Ya nos reencontraremos en septiembre, cuando dé inicio la nueva temporada de la Ura. Entonces disfrutaremos más y mejor que este año que termina en este punto de partida que son las vacaciones. Salud y suerte, amigos lectores.


José Cuadrado Morales

EL CAMINO

Dicen que el proceso de la vida es maravilloso, nacemos crecemos y morimos, pero hay que recorrer este camino, y no siempre es fácil. Sabes que tu puedes ser tu misma aunque el tiempo lo olvide y los pilares se modifiquen, aunque hay veces que se caen las piezas de tu vida y te preguntas ¿y esto? y la respuesta sería; continúa, si porque si no, porque no y quizás porque hay que cambiar

Hoy soñare con todos los que me aman y me olvidare de los odios mundanos, hoy seré yo ante todo y sobretodo, seré diferente porque serlo es importante. El proceso de cambio empieza desde la confianza y caer una y otra vez te da fe en encontrar la respuesta, al menos eso creo. Hasta que el fin del mundo me hunda entre sus tierras donde seré la flor que te acompaña, donde seré el ruiseñor, donde ya no sentiré nada por eso estar vivo es importante. Por otro lado te preguntaras por qué las personas que te acompañaron en el camino son importantes y sabes que porque aprendiste a no caer, los buenos consejos guárdalos en el alma porque ella nunca olvida.

Abriré un camino de amor
donde nuestras almas conversen
Abriré un sueño de esperanza
donde nuestros cuerpos se mezclen
Alcanzare la eternidad a tu lado
y jamás olvidare tus abrazos
Juntos construiremos
un lugar donde refugiarnos.

Alcanzaremos el alba al despertarnos.

Vicki.

TALLER DE TAPAS FRIAS

El taller de tapas frías es ya un clásico dentro de las actividades extra de verano que organizamos en la URSM. 
Hemos empezado haciendo una ensalada de pasta, que nos salió "para chuparse los dedos", aquí os dejamos la receta:

INGREDIENTES:
  • Macarrones.
  • Pollo asado.
  • Tomates.
  • Alcachofas.
  • Cebolla.
  • Caballa.
  • Orégano.
  • Pimiento morrón.
  • Aceite de oliva virgen extra.
  • limón.
  • Sal.
ELABORACIÓN
  • Se cuecen los macarrones durante aproximadamente 12 minutos, hasta que estén "al dente", se escurren y se enfrían con agua. Se trocea el resto de los ingredientes y se añaden según el gusto de cada uno. Finalmente se le añade aceita, limón o vinagre y sal.





jueves, 13 de julio de 2017

EJERCICIOS DE ESTIMULACIÓN COGNITIVA

LA FRASE OCULTA.
Si sustituyes cada uno de los símbolos por su letra correspondiente, aparecerá una columna llena de palabras.
 Para encontrar la frase oculta debes realizar las operaciones aritméticas que aparecen en la parte derecha de la tabla, cada resultado te indicará el lugar que ocupa cada palabra en la frase. ¡SUERTE!


miércoles, 12 de julio de 2017

LOS EFECTOS SECUNDARIOS DE LA MEDICACIÓN

Son las 7 de la mañana de un día fresquito de verano. Estoy sentado en un banco de la solitaria Plaza de San Gabriel, junto a la Parroquia de San Leandro. Parece que la ciudad aún no ha despertado, sigue perezosa metida en la noche como si ésta fuera a ser infinita.
Me he levantado como todos los días a las 5.30. Me gusta aprovechar el día y la mañana es mi mejor momento, cuando tengo la mente más lúcida, a pesar de que no duermo demasiado bien. Esta noche ha sido especialmente dura porque apenas he pegado ojo y me siento algo zombi, pero con la mente despejada y capaz de reflexionar un poco sobre mi vida, que lo necesito.
Rememoro todos los años que llevo de enfermedad mental y lo primero que hago es odiar esa expresión, la de enfermo mental, como si fuera un apestado o algo que le sobrara a la sociedad de la que formo parte. Y pienso en todos esos años con una dura nostalgia, con una esperanza desprovista de pasión y con una pasión al mismo tiempo en alza porque tengo muchas ganas de seguir viviendo. Ninguna enfermedad mental va a acabar conmigo y siempre estaré alerta ante todos los ataques, provengan de donde provengan.

Recuerdo ahora el tema de las pastillas, de toda la odisea que he pasado con ellas desde hace tantos años, que no quiero contar. Al principio recuerdo que leía con fruición los prospectos y me asustaban por la cantidad de efectos secundarios de los medicamentos. Había de todo, perfectamente clasificados y muy claros. Que si afectaban a la libido, que si podían provocar el suicidio (curiosa paradoja que una pastilla que intenta curar problemas de nervios pueda provocar una mayor inclinación al suicidio, los fabricantes sabrán y los psicólogos y psiquiatras que dan su visto bueno), que si provocaban  sueño o somnolencia, que si generaban problemas articulares, lentitud en la movilidad y un larguísimo etcétera. Aquello no me parecía una medicación sino un triste parte de guerra. Un parte de guerra del que no quería participar.
Y me negué a tomar medicación durante muchos años. Recuerdo que incluso pasé tribunales médicos con informes donde los psiquiatras hacían constar mi actitud reacia a tomar medicamentos por los efectos secundarios. Pero los tribunales entendieron mis explicaciones y logré, sin quererlo, una invalidez permanente total de la que disfruto ahora por decirlo de una manera suave porque no me siento para nada orgulloso de ello.
Pero yo llevaba una vida que no era vida. Estaba casi siempre llorando, con depresión y crisis permanentes de ansiedad. Dormía en el suelo muchas veces porque me daba pereza hasta llegar a la cama. No era vida. Y llegó un momento en que exploté. Coincidieron la muerte de mi madre y la ruptura de una relación con una mujer de la que no quiero acordarme al estilo de Cervantes.

Estaba tan mal que tuvieron que ingresarme en la Unidad de Psiquiatría del Hospital Universitario Virgen Macarena. Allí reflexioné sobre los medicamentos y sopesé los pros y los contras. El psiquiatra que me tocó me convenció de que mejoraría con la medicación, que los medicamentos de nervios habían avanzado mucho en los últimos años y que podía fiarme de ellos. Y yo no me fiaba porque los prospectos seguían contándome demasiadas cosas negativas. Pero le hice caso al médico y durante mis dos semanas de ingreso (el único que he tenido en toda mi vida como enfermo mental) me tomé la medicación tal y como me la prescribieron. Estaba casi todo el día dormido y me sentía fatal.
Lo peor fue cuando me dieron el alta y me “soltaron” para enfrentarme al mundo real solo. Lo primero que hice fue comprar los medicamentos y romper todos los prospectos. Era el momento de dar un paso adelante. Recuerdo que me quedaba dormido en los bares. Recuerdo que incluso me quedaba dormido cuando sacaba dinero de los cajeros. Estaba mareado, tenía inestabilidad, sequedad de boca, náuseas y muchas ganas de tirarme en la cama y dormir o hacer como que dormía. A veces me montaba en un autobús y me quedaba dormido y se me pasaba la parada. En ocasiones me despertaban otros pasajeros, como ocurría en los bares cuando los propietarios se acercaban a mí y me preguntaban si me ocurría algo. En otras ocasiones caminaba muy lento por la calle y amables personas me preguntaban si me ocurría algo. Naturalmente que me ocurría, pero yo mentía y decía que estaba bien.
Estuve muchos meses así, pero aguanté hasta que llegó el momento en que los psiquiatras dieron con la tecla del tratamiento más idóneo para mí y con el menor número de efectos secundarios posibles. Ya me encontraba mejor. Ahora no podía llorar: las lágrimas permanecían bloqueadas en algún lugar de mi rostro. Así llevo más de 8 años, sin soltar una lágrima. Supongo que esto es bueno. La libido está alterada y tiene días y días. Ya no me quedo dormido en los cajeros. Sí me quedo dormido con frecuencia viendo la tele o leyendo, pero puedo estar alerta para escribir mis libros y estos artículos con los que me acerco a vosotros cada dos semanas.

He aceptado los efectos secundarios y sigo rompiendo los prospectos. Lo hago con rabia para que no puedan conmigo. Esta mañana, desde las 7, reflexiono sobre todo lo que he pasado y no sé si ha merecido la pena. Supongo que sí porque me encuentro mejor, pero tengo una suave tristeza que me invade en esta fresca mañana de verano en la que las hojas de los árboles se mueven a gran velocidad y las palomas me acompañan con sus sonidos.
Estoy cansado de ser un enfermo mental. Y estoy cansado de que me digan que lo soy. Los médicos dicen que esto ya es crónico, es decir, que lo “disfrutaré” toda la vida. Tengo 55 años y desde niño albergo problemas de nervios. Toda una vida. No es para echarlo de menos. Me siento algo solo y un poco vencido, pero con la moral paradójicamente alta y mirando al futuro con una cierta elegancia y una dubitativa actitud.
No sé qué ocurrirá de aquí hace adelante. Tengo cierta fe en un futuro cercano, pero sobre todo en un futuro inmediato: el día siguiente. Es decir, el día a día. No quiero ponerme metas más lejanas. Quiero vivir el momento y los momentos tal y como van transcurriendo. Y quiero seguir escribiendo mis libros, entre otras razones para sentirme útil y elevar mi autoestima. Quiero seguir viviendo solo. No quiero que los arpones del amor se claven más en mi alma. Estoy cansado de heridas que tardan mucho en cicatrizar haciendo bueno aquello del largo olvido del amor.

No ambiciono más. Vivir con dignidad y lentamente, sin prisas. Tocando una campana interior que me despierte y me mantenga alerta toda mi vida. Quiero creer en mí mismo y en mis acciones, y quiero dejar en mis libros la huella de lo que soy, de lo que fui. Y voy a seguir tomando la medicación porque como decía una enfermera de la Ura que ya no trabaja los medicamentos son parte de la comida diaria que debemos tomar. Será así, supongo, con un largo trayecto de escepticismo.
En fin: ésta es mi reflexión matinal en esta mañana de lunes. Buena forma de empezar la semana. Espero seguir como estoy y no dejar de luchar, aunque este verbo no le guste demasiado a mi psicóloga, pero no encuentro un verbo mejor para definir mi vivir diario.

Salud y suerte es lo que os deseo como siempre y hoy con más fuerza que nunca.


José Cuadrado Morales

YA ME INSPIRÓ LA MAÑANA.

Ya me inspiró la mañana,
con su verdor y sus flores,
ya me inspiro la mañana,
con sus sonidos y su cielo.
¿Y donde quedó la noche?
¡En el recuerdo!

Y si me caigo me levanto,
me levanto,
y si me equivoco,
me arrepiento.

Un leve frescor acariciaba la mañana, sin embargo aún no amanecía. Era de noche, una noche calurosa de primavera, en el exterior se escuchaba silencio, lo mismo que en el interior, y allí estaba  yo esperando el amanecer del día y con ello la alegría de la mañana, con la esperanza que de mi corazón clamaba.

El Sol ya ha pasado, ya no  hay gentes recogidas en sus casas, ni se refugian a la sombra de los árboles y bares  a la hora de su mayo plenitud. Todos esperan la llegada del otoño, y con ello el cambio del viento y  del cielo.

Porque ya salieron de mis ojos hacia la vida ya olvidada del pasado y gracias a ellos, que ya sin yo saberlo brotó la vida y el cielo, me ha perdonado en los colores del arco iris tras la lluvia de la libertad verde de los campos, campos esperando las lágrimas y con ello el perdón  y la esperanza.

Un sol apagado alumbraba los valles mientras yo pasaba por ellos perdida entre personas que buscaban un no se qué. Mientras tanto se escuchaba el sonido de las hojas que entre los árboles hacían pasar el viento del sur en la delicada ciudad solitaria. Los pensamientos apagados, el equipaje vacío, solo palabras que no salían de un corazón sediento de inspiración, sin embargo algo me decía que era el camino correcto de la tarde, pues al llegar la noche llegaron palabras, sentimientos e ideas.

… Y ahora que descanso canto a la alegría, a la belleza de la vida, a las libertades de las banderas, a la esperanza de que desaparezca  de la historia del ser humano la esclavitud y la tristeza de tantos sufrimientos y tantas guerras. Y reine en la tierra la paz y la verdadera libertad exenta de cadenas.
Miro las hojas secas y mojadas del suelo cuando paso paseando tras la lluvia y recuerdo las palabras que escribí y la inspiración que me produjo y las olvido. ¿Pero que bonito es recordarla!

Mas vale triunfar tarde pero con experiencia que triunfar temprano si ella.

Paqui M.

domingo, 9 de julio de 2017

REVISTA LO* Nº42

Os presentamos el número 42 de nuestra revista bimensual, esperamos que os guste.