lunes, 24 de enero de 2011

BEETHOVEN Y EL RELATIVISMO MORAL

En cierta ocasión, preguntó un crítico musical a RICHARD WAGNER que por qué no escribía sinfonías. Y El contestó que Beethoven ya había escrito las que había qué hacer.
Lo anterior es una excusa para hablar del RELATIVISMO MORAL. Actualmente se tiende a relativizar lo que sucede, y no a calificarlo o enjuiciarlo, o negar o afirmar algo con todas sus consecuencias. ¿Nos acordamos de lo que sentimos cuando escuchamos los primeros acordes de la quinta sinfonía? .Eso es rotundidez. El afirma con esas cuatro notas todo lo que quiere expresar, y producir. El que lo escucha por primera vez encuentra un sentimiento de escalofrío, de inquietud, de que algo se cuece y que algo está por pasar.
Contrariamente a esta actitud firme, hoy todo es ñoño, es decir, nadie se quiere mojar, todo vale, todo es “depende”, ¿según? .El que tenga algo que aportar, que lo aporte.
El Maestro se caracteriza, sobre todo, por su independencia; esto es, hasta entonces, los músicos dependían para sobrevivir de la existencia de un “mecenas” o protector económico, bien fuera eclesiástico, militar o nobiliario. El, sin embargo, compuso siempre lo que quiso, sin reparar en si gustaría o no.
De todo esto se podría deducir que lo que más importa en todos los aspectos de la vida es la independencia, cosa que se consigue si hay dignidad, integridad o sentido cívico de las actitudes.
¿Pasa esto actualmente? .Hay una cierta dejadez, relajamiento o pasotismo, que se traduce en una actitud “progre”, mal llamada así, en la que en la escuela no hay disciplina, muchos padres confunden educación con concesión económica, o la suspensión del servicio militar obligatorio, que aunque no fuera perfecto, a muchos chavales les servía para saber obedecer o en su caso, saber dar órdenes.
Para terminar, contaré una anécdota: La primera vez que se presentó la novena sinfonía, El Maestro ya estaba sordo; así, cuando se termino esta obra maestra, estaba mirando para otro sitio. Ante la algarabía que se produjo a su terminación, El no sabía que prácticamente se había producido una catarsis, una transformación, una limpieza del alma que aún hoy se produce cuando se escucha esta obra sublime.

Diego, el de la Algaba

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